La tradición de la Bajada de la Virgen de la Esperanza, celebrada cada lustro en el marco de las fiestas en honor a Santa Catalina, quedará aplazada hasta 2021. Así se ha decidido en la reunión mantenida hace algunos días por los responsables de las parroquias de El Dulce Nombre de Jesús y San Juan Bautista, Alejandro González y Diego Rodríguez (párroco de Santa Catalina) respectivamente, junto al alcalde de La Guancha, Antonio Hernández, y la concejala de Fiestas, Lorena Socas.

La situación actual ha obligado a tomar esta decisión, pues según destacó el alcalde “no podemos garantizar las medidas de protección para la salud en un acto de estas características donde se concentran muchísimas personas y además, la normativa vigente no permite la celebración de las fiestas”.

Es la primera vez que se suspende la conocida Bajada de la Virgen al barrio costero, que debía celebrarse el próximo mes de noviembre. La Bajada se programará para el próximo año 2021, aunque se respetará el plazo de los 5 años, contando el actual, de forma que la siguiente edición se repetirá en 2025.

Tenemos que remontarnos al año 1.975, para conocer el origen de esta tradición. En este año, cuando las conexiones a través de carretera, para unir el casco del municipio de La Guancha, con el barrio de Santa Catalina, debían aún realizarse, por San Juan de la Rambla o bien por Icod de los Vinos, la patrona del municipio, Nuestra Señora la Virgen de la Esperanza, realizó una visita a todos los barrios de la localidad, con motivo de la celebración del Año Mariano, siendo párroco local, por aquel entonces, Don Octavio Hernández García.

Desde aquel año y a pesar de los problemas que suponía tener que pasar por otros pueblos, para volver a repetir aquella emotiva visita, los vecinos de Santa Catalina, empujados por la fe, manifestaron su ilusión de repetir el evento cada lustro e iniciaron entonces las conversaciones oportunas con los responsables de la comunidad parroquial, para volver a repetir aquella visita. Es en el año 1980, cuando se realiza la primera visita, al barrio de Santa Catalina, exclusivamente. Las sucesivas bajadas después de esta fecha, se han ido celebrando, en algunas ocasiones, salvando, numerosos obstáculos que se presentaban por la complicación que suponía el traslado de la imagen e incluso por el mal tiempo predominante en un mes como noviembre. Es en el año 2000 cuando la comisión de fiestas del barrio, consigue que se institucionalice el evento y se convierta en una tradición a celebrar cada cinco años.