El Cabildo finaliza la conexión de la galería Niágara con el canal Tágara-Trevejos

El Área de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo tinerfeño, que dirige el consejero Javier Parrilla, ha concluido en “tiempo récord”, a través de la entidad pública Balsas de Tenerife (Balten), los trabajos de conexión de la galería del Niágara con la conducción de agua de Tágara-Trevejos, en el sur de la isla. Las obras, ejecutadas por Tragsa, han contado con un presupuesto total de 73.132,36 euros, y tienen como objetivo resolver el problema de riego agrícola en las zonas altas y de medianías de los municipios de Vilaflor y San Miguel.

Esta actuación, que forma parte del pacto para la activación económica y social de la isla y del consiguiente plan de choque, comenzó a ejecutarse el pasado 12 de junio y finalizó el 17 de julio, “lo que implica que, gracias al esfuerzo del personal, se haya finalizado antes de lo estimado”, expone el consejero, que añade “la conexión ya está funcionando a pleno rendimiento”, del mismo modo que explica también que “los trámites previos fueron también llevados a cabo durante la etapa más dura de pandemia”.

La galería del Niágara ­-situada a la cota 1.705- tiene una longitud de 400 metros de tubo de unos 150 mm y supone una solución importante para esta zona que, tradicionalmente, ha sufrido la sequía de verano”, afirma Parilla, que explica, dadmeás que tiene un caudal de unas 280 pipas por hora (pp/h)  y una conductividad de unos 760 siemens por centímetro (µS/cm), mientras que la conducción de agua de Tágara-Trevejos, que actualmente transporta aguas de la propia galería de Tágara -con un caudal de 300 pp/h  y un conductividad en torno a  1.900 µS/cm) y eventualmente de la galería La Canal (con una conductividad de 930 µS /cm y una caudal de 25pp/h de media anual).  

Balten ha llegado a varios acuerdos con usuarios de agua de Niágara que destina este recurso a uso agrícola, en muchos casos en fincas en la zona costera, para que cambien el agua que usan por la que se almacenan en la balsa de Lomo del Balo, de calidad media similar a la de Niágara. Esto se realiza  “con el objetivo claro de no bajar las aguas de las cotas altas, donde hay una gran escasez de recursos”.